¿Qué es el marketing de emociones?

¿Qué es el marketing de emociones?

El papel de las emociones en el marketing

El marketing emocional desempeña un papel muy importante en sus campañas. Fíjese en estas personas que aparecen a continuación. ¿Qué emociones le suscitan? ¿Importa que estén sonriendo? ¿Importa lo que llevan puesto?

Aunque nos consideremos seres humanos lógicos y modernos, la mayoría de nuestras decisiones las toma la antigua e instintiva parte subconsciente de nuestro cerebro, a veces denominada «cerebro reptiliano». Eso no significa que la calidad de nuestras decisiones disminuya; algunos, como Malcolm Gladwell en Blink, sostienen que las decisiones rápidas e instintivas son en realidad mejores y nos ahorran tiempo y agonía.

Según la revista Entrepreneur, el branding es «la práctica de marketing que consiste en crear un nombre, un símbolo o un diseño que identifique y diferencie un producto de otros». El branding emocional, por tanto, consiste en crear una conexión emocional con una empresa que la separa del resto, creando una lealtad de marca a lo largo del tiempo.

Apple puede ser el ejemplo perfecto de una empresa que utiliza las emociones para crear una conexión con los consumidores y la fidelidad a la marca a lo largo del tiempo. La estrategia de marca de Apple utiliza la sencillez, un diseño limpio y, sobre todo, el deseo de formar parte de un movimiento de estilo de vida. Este deseo bien elaborado apela a nuestra necesidad emocional más básica: formar parte de algo más grande que nosotros mismos. Esta es una de las razones por las que existen la religión y los movimientos sociales, por las que uno es demócrata o republicano (o independiente), o por las que uno puede ser voluntario en una escuela pública local.

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Productos emocionales

Las tácticas de marketing convencionales suelen conducir a resultados típicos: ¿y si probamos algo diferente? Seguro que cada uno de nosotros tiene un vestido, unos zapatos, una corbata o un bolso que hemos comprado sólo porque un vendedor de la tienda fue amable con nosotros, o simplemente porque estábamos en busca de emociones positivas. La mayoría de nosotros nos esforzamos por ser felices en nuestra vida personal, por lo que a menudo buscamos formas de sentirnos bien y estamos dispuestos a pagar por ellas.

La conexión emocional desempeña un papel importante en las decisiones que tomamos como consumidores. Como informa Psychology Today, «las imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI) muestran que, al evaluar las marcas, los consumidores utilizan principalmente las emociones (sentimientos y experiencias personales), en lugar de la información (atributos, características y hechos de la marca)». Así que, como profesionales del marketing, ¿por qué no intentar desencadenar los sentimientos adecuados y causar una impresión emocional para atraer la atención hacia su producto o servicio e impulsar las ventas?

He trabajado con muchos clientes para solucionar algunos de los principales problemas de su marketing. Algunos de estos clientes ofrecían un producto excepcional al mercado que, por desgracia, fracasó. Y esto se debe a que su estrategia de marketing nunca ha conseguido atraer emocionalmente a sus clientes objetivo. Parece que a muchas empresas les cuesta mucho entender cómo su producto particular puede hacer felices a sus clientes. Se olvidan de que, aunque estemos en la era del marketing digital, sigue habiendo personas reales -un Jake, una Melissa o una Jessica reales- al otro lado de la pantalla, y esas personas se preocupan, ríen o lloran de la misma manera que todos nosotros.

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Ejemplos de publicidad emocional

Convertir un insulto en un audaz movimiento de confianza no solo aportó ingresos y popularidad a la marca Always, sino que la campaña de 2014 también ganó un Emmy, un premio Grand Prix de Cannes y el premio Grand Clio, un reconocimiento prácticamente inédito en el mundo de la publicidad.

El marketing emocional se refiere a los esfuerzos de marketing y publicidad que utilizan principalmente la emoción para hacer que su audiencia se fije, recuerde, comparta y compre. El marketing emocional suele recurrir a una emoción concreta, como la felicidad, la tristeza, la ira o el miedo, para provocar una respuesta del consumidor.

Ahora mismo, son las 8:30 de la mañana mientras escribo esto. Tengo la tentación de decir que mi emoción es el cansancio… pero el cansancio no es exactamente una emoción. En su lugar, diré que estoy ligeramente molesto porque estoy cansado, pero también estoy emocionado porque tengo un gran día por delante.

Y es que las emociones son como los colores. Hay algunos conceptos definidos, pero en su mayor parte, las emociones existen en un espectro. Un pequeño cambio en el espectro puede conducir a un tipo diferente de felicidad, un tipo diferente de tristeza y un tipo diferente de enfado… algo así como que el color verde tiene infinitas tonalidades.

La marca emocional de Apple

Un nudo en la garganta. Una risa tan fuerte que te duele la barriga. La sensación de ser la única persona del planeta. Todos estos son ejemplos de sentimientos que habrá sentido al menos una vez en su vida. Son ejemplos de emociones: una reacción hacia un objeto, individuo o entorno que impulsa nuestro comportamiento posterior. Esta es la base sobre la que se construye el marketing emocional.

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¿Siente que el corazón se le sale del pecho cuando hace algo que le da miedo? Es una reacción natural. ¿Ha sentido alguna vez el impulso de bailar después de escuchar una buena noticia? No eres el único. Como en casi todo, nuestro cerebro se encarga de estas reacciones. En este artículo, le diremos cómo mejorar su estrategia de marketing emocional.

El marketing emocional es una forma de comunicación de marketing en la que se aprovecha una emoción (singular) para ayudar al público a identificarse con un producto y comprarlo. Las emociones en el marketing, como la ira, la felicidad o la compasión, dan más significado y profundidad a la experiencia de una marca o un producto. Crea un vínculo emocional entre el cliente y la empresa, lo que conduce a un compromiso a largo plazo.

Lucía Bustamante

Soy Lucía Bustamante, tengo 26 años y estudio el doble Grado de Comercio y Marketing en la UCM. Soy buena comunicadora, especialista en alimentación, experta en redes sociales y en mis ratos libres me encanta escribir y compartir mis conocimientos.

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